Aprendizajes del alma orante.
Mientras personas dudan de la existencia de Dios, otros buscan la verdad, yo soy de las que piensan que existe en la vida humana el deseo de Dios inscrito en el Corazón del hombre, Dios no deja de atraerlo hacia si. Creo que es común pensar y dudar en los momentos de sequedad, en la oscuridad donde experimentamos la ausencia de todo.
Tantas veces que lo experimentamos parece un circulo… un circulo que me lleva a pensar que tal oscuridad es tan necesaria para el alma, necesaria para encontrarnos a nosotros mismos, para el verdadero conocimiento de nuestra condición humana, para descubrirnos que somos necesitados de Dios, que en lo que haces y tienes no hay merito alguno para ti, porque todo se te ha sido dado.
Para el alma enamorada sumergida en la oscuridad donde no es capaz de percibir, de ver, ha de darse cuenta no por los sentidos, si no por la sola fe que es en el silencio de nuestro interior lo que nos permite experimentar la verdadera unión entre el alma y Dios. Él es fiel en todo, de manera oculta se mantiene en nuestra alma, nos damos cuenta que nuestra fe no solo debe permanecer cuando experimentamos sensaciones o esos signos visibles, “A la oración no se va a sentir” me dijo un amigo sacerdote en una ocasión, pero sin embargo son anheladas lo cual nos parece enfrentar una prueba de fe. Es en estos momentos precisamente en que nuestra salvación es aprender a mirar con los ojos de la fe con la ayuda de la gracia, hace pensar que la fidelidad no solo debe existir en los mejores momentos si no siempre, aprender a estar con el amado incondicionalmente, tal cual es ejemplificada en la vida de Cristo en su pasión y muerte que como Cristianos estamos llamados a imitar una faceta poco conocida en su profundidad al momento de pasar por las dificultades.
Lo que nos hace posible sobrellevar nuestra Cruz es que detrás de todo problema se mantiene la gracia que nos sostiene, descubrimos realmente que no hay meritos humanos que debamos buscar, solo existe la acción de Dios que nos permite amarle, conocerle, servirle, sintiéndonos asi llamados a glorificarle y vivir en acción de gracias por todo lo que nos ha sido dado, se convierte en nuestro sentido de vida, acá es donde verdaderamente cabe la palabra SOLO DIOS BASTA, que mas que palabras sabias y espirituales se hace vida ante el conocimiento de tu persona. En la oscuridad, en las ausencias, llegamos realmente a conocer lo que realmente necesitamos, es como una desnudez espiritual, un momento ideal de examinar nuestras conciencias que al final nos transmitira a nuestro corazón la paz y tranquilidad en medio de la desesperación, del dolor, de la ausencia de todo principalmente en nuestra oración, mas allá de los signos visibles y de las sensaciones hay una verdad que habita en nuestra alma y llega aquí el momento en el que recuerdo estas palabras "Si eres fiel en lo poco obtendrás más. Si eres fiel en lo ajeno obtendrás lo propio. Si eres fiel en lo natural obtendrás lo espiritual" (Lucas 16:10-11).