| "NADIE VIENE A MI
SI MI PADRE
NO LO ATRAE" |
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Soy servidor del Señor Jesús en la Iglesia Catolica. Hace mas de 25 años me encontré con el Señor en un Seminario de Vida en el Espíritu, desde ese momento lo sigo, y le sirvo y trato de vivir el Evangelio. He visto las maravillas de Dios obrando en mi vida y en la de muchos hermanos. Soy casado y con tres hijos. Me he dedicado a distintos ministerios, como la música, la misión, prédicas, oración por los enfermos y a escribir para un Periódico de nuestra Paroquia.
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"QUÉDATE CON NOSOTROS"(LC.24, 29) "Quédate con nosotros que ya oscurece", esta fue la súplica de los discípulos de Emaús, ardían sus corazones mientras el Peregrino hablaba, sienten necesidad de que se quede con ellos, no tanto porque oscurecía para el Peregrino, sino que sentían que si lo dejaban ir, era para ellos que oscurecía, ya que tanta claridad les daba su palabra. El Peregrino no solo se quedó, sino que se reveló por completo al partir el Pan, ellos lo reconocen, pero Él desaparece a sus ojos porque ya no hacia falta que lo vieran, pues esta todo Él en el Pan, es el Pan Vivo bajado del cielo, como Él había dicho de sí mismo. Y se quedó, se quedó con nosotros cumpliendo su Promesa " estoy con vosotros todos los días hasta la consumación de los siglos"(Mt. 28,20). El Papa Juan Pablo Magno dijo entre otras cosas al comenzar oficialmente desde el Vaticano el año de la Eucaristía hace ya unos años: . He querido que este Año estuviera dedicado particularmente a la Eucaristía. En realidad, todos los días, y especialmente el domingo, día de la resurrección de Cristo, la Iglesia vive de este misterio. Pero en este Año de la Eucaristía se invita a la comunidad cristiana a tomar conciencia más viva del mismo con una celebración más sentida, con una adoración prolongada y fervorosa, con un mayor compromiso de fraternidad y de servicio a los más necesitados. La Eucaristía es fuente y epifanía de comunión. Es principio y proyecto de misión. Para responder a este llamado de Juan Pablo Magno, que está ya contemplando el Rostro del Padre, y que sus palabras mas que nunca seguirán tronando en toda la tierra; para poder tomar esta conciencia mas viva, él nos da los caminos: una celebración más sentida, una adoración prolongada y fervorosa, y un compromiso de fraternidad y de servicio a los más necesitados. Para llegar a este fervor e intimidad en el encuentro con Jesús Sacramentado necesitamos reforzar nuestra Fe en su Presencia Real y Sustancial, es decir tener la certeza en el corazón de que es Jesús el Pan y el Vino Consagrados, el Verbo hecho Carne en el Vientre de María, Él todo, con sus hechos, Palabras, con su Pasión, Muerte y Resurrección. Aunque también en la razón se tenga oscuridad, propia de todo misterio, la razón no se siente ofendida cuando está presente el Amor. Algunos han dicho, y otros dicen: "La hostia es solo un recuerdo de la Ultima Cena", "Está metido dentro de lo que vemos", "No está en la Eucaristía", y así otros dichos, incluso de personajes de mucha fe y conocimiento del Evangelio, pero Jesús el Señor dijo: "Esto ES Mi Cuerpo", "Esta ES Mi Sangre". Nosotros creemos lo que dijo el mismo Cristo, y creemos que está presente en todos los Sagrarios del mundo entero, que en el momento que el sacerdote consagra, es Jesús el que se hace eficaz en su Palabra. Creemos que es verdadero alimento del alma, que a diferencia del alimento del cuerpo que asimilamos y convertimos en parte nuestra, es Él que nos asimila y nos deifíca en el Amor. La realidad de este Misterio de la Eucaristía no depende de nuestra fe, creamos o no, la Hostia y el Vino consagrados, es Jesús, pero depende de nuestra disposición y preparación para que produzca los efectos que trae esta Unión directa con el Señor de los Señores. Este Sacramento nos une en el Misterio, con María Santísima, de donde Jesús tomo la condición humana, con los Angeles que ven su rostro y lo adoran sin cesar, con los Bienaventurados que gozan de los efectos de vida eterna de la Eucaristía, con las Benditas Almas del Purgatorio, que aguardan en la Esperanza perfecta de volar hacia la Jerusalén Celestial, y nos une con todos los cristianos en una verdadera fraternidad, nada se pierde en una Comunión, todo es abrazado en el Amor y la Misericordia. Sí, esta es la realidad, que bueno sería que nos dispongamos con un corazón abierto, lleno de seguridad, como Juan el Bautista cuando con una voz de trueno dijo: "Este es el Cordero de Dios", con un corazón lleno de humildad, ante tanta simpleza del Omnipotente, para así poder disfrutar del Banquete Celestial. ¡Si Comulgas, tienes vida eterna y El te resucitara en el último día! ¡María, Madre de Jesús Eucaristía, prepara nuestro corazón con las cosas que guardaste en el tuyo, para recibir a Tu Hijo en cada Comunión! Alberto Bottaro
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"YO SOY EL
PAN DE VIDA" |